Yo no
se si todos los corazones rotos sienten lo mismo.
No se si lo que siente el mío
es solo el dolor de tu partida o el cúmulo de despedidas sin sentido al que se
a visto sometido; es un ardor en el pecho, un vacío que crece después de reírme
sola en la calle al recordar como nos conocimos.
Será
normal sentir un nudo en el estomago como el de aquel día cuando me besaste la
mano?
O cuando por una falla en los vectores besaste la comisura de mis labios?
Quizá
mi madre tenga razón, y con el tiempo, cuando salga a divertirme de nuevo, te
olvidare, pero... ¿si no?Si siguen pasando los días, los meses, los años, ¿Y si, te sigo extrañando hasta el fin de mis días? Después de todo eres el amor de mi
vida.
¿Estaré
condenada a sobrevivir con estos escasos recuerdos?
¿Serán mis alegrías contadas
envueltas en el marco de la repetición de los bellos momentos a tu lado?
Son
muchas preguntas para un trayecto en el camión de Xochimilco a San Jerónimo.
Mi esperanza es que algún día
vuelvas haciéndome sentir que esta separación fue solo un mal sueño.
Y olvidar todo mirando tu blanca sonrisa con hoyuelos.

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